En ocasiones una de las preguntas más comunes de aquellas personas que no tienen cierta experiencia en ámbitos de la vida tales como las finanzas, el control del peso… etc, es ¿CÓMO?. 
 Y muchas veces estas personas, pasan bastante tiempo de sus vidas Buscando el cómo.

Por mencionar un tema en específico hablemos de la libertad financiera.

Yo he dicho muchas veces en este blog y fuera de el, que es posible vivir sin un trabajo. 

Que es posible ganar dinero sin depender de un empleo, y en ocasiones se puede ganar dinero sin siquiera interactuar con una sola persona para tal fin.

Y la pregunta siempre es: Pero ¿Cómo?.

Y la respuesta puede confundir un poco a quienes la escuchan en principio.

El Cómo no es importante. 

 Conozco a una amiga que lucha por bajar de peso desde hace mucho tiempo, su intención de adelgazar es honesta y sincera, sus acciones además son consistentes con sus deseos. Ese no s el problema.

Ella asiste al gimnasio frecuentemente, ha mejorado su forma de comer, lee en Internet sobre dietas y rutinas de ejercicios, e intenta todo aquello que podría funcionarle. Su persistencia es cristalina.

Eventualmente, sus resultados fallan, independientemente de si sus actividades fluctúan.

Recuerdo una ocasión en la que le pregunté: “

¿Qué es aquello que te motiva a bajar de peso?”. La respuesta me dio una idea sobre su problema y fue: “Estoy a disgusto conmigo misma y quiero cambiar eso”.

Está bien, no digo que el dolor y hasta el resentimiento o el odio pueden llegar a ser grandes motivadores de vez en cuando. Pero eso sería como encender la mecha de una dinamita, con el objetivo de obtener una pequeña luz dentro de un cuarto oscuro por un tiempo. 

 Pero ¿Qué tal algo mucho más motivante? ¿Qué tal un motivo positivo y optimista?… Muchas veces no se trata de ser un loco del positivismo o un maniático de pensar de manera optimista, sino de contar objetivos consistentes con una realidad cuyos fundamentos estén trazados en sólidas bases de mejoramiento, y no de superación de frustraciones a toda costa.

Más Grande El “Por qué” Más Fácil El “Cómo” 

En el caso de mi amiga podría ser el hecho de que pueda usar un vestido de baño en la playa y sentirse a gusto. El hecho de convertirse en una persona más atractiva, o simplemente el hecho de sentirse linda, podría ser un factor muchísimo más poderoso que la ayudase a obtener bajar el peso necesario.

En ese tiempo le expliqué, que los “Cómo’s” que ella estaba buscando, no significarían nada, sin un buen “Por Qué“. 

Ella me dijo que nunca lo había pensado de esa manera, pero que si había sentido como muchas veces mientras hacía ejercicio, sentía rabia consigo misma y no podía controlarla a tal punto de que en ocasiones desistía, y claro, esto podría conllevarle uno que otro problema o retroceso.

Las personas contamos con distintos patrones de comportamiento que nos diferencian de los demás, y lo que nos motiva a unos podría no hacerlo con otros. Si embargo, cualquiera que sea tu MOTIVO (o tu “Por Qué”), mejor que sea poderoso y emocional. 

 En ocasiones puede ser algo muy sencillo o simple, pero lo más importante es que tenga un gran significado para ti. Para muchos no será muy significativo poder usar un vestido de baño, posiblemente lo usen todas las semanas. Pero para mi amiga lo era, pues ella nunca iba a piscina o a la playa por pena de mostrar su cuerpo. 
 El razonamiento para justificar lo que digo es el siguiente: Si tienes una razón lo suficientemente buena, harás lo que sea para encontrar la manera ¿Cierto?.

Cuando tenemos un buen motivo, la verdad es que las ideas tienden a fluir más rápidamente, el problema es que rara vez nos ponemos a pensar en buenos motivos.

Piensa en un buen motivo por el cual te hayas planteado los objetivos que hasta ahora tienes. Imagina de qué manera sería tu vida mejor si logras tus sueños. Piensa en cómo (de manera optimista) ese “Por Qué” puede impulsarte a hacer más rápida y fácilmente lo que sea necesario para lograrlo.

La motivación, y especialmente una de sus ramas (La automotivación) es casi que toda una ciencia. 

Saber lo que nos mueve y nos motiva a hacer lo que hacemos no es tarea fácil.

Encontrar motivadores genéricos que funcionen con todo el mundo puede ser un tarea ciertamente ardua.

Pero cuando se trata de encontrar lo que NOS motiva a nosotros mismos, la cuestión se facilita un poco pues es posible mencionar entonces aquello que consideremos buenos factores motivantes. 

Otros quizás formulen sus teorías sobre nosotros y lo que nos mueve. Pero sólo nosotros podremos decir si eso es cierto o no, y en cada caso específico, podremos decir qué tan bueno o malo puede ser un factor, cuando se toma como punto de partida para lograr nuestros propósitos.

Así que la próxima vez, antes de preguntarte 

“Cómo lo voy a hacer” pregúntate
“¿Por Qué lo haré?”, 
“¿Qué es lo que me motiva?”. 
Y que tus “Por Qué’s” sean robustos. Notarás la diferencia en poco tiempo, como le ocurrió a mi amiga. Y sin duda alguna vas a quererte un poco más y a sentir más autorrespeto.

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